Quizá lo último que se me hubiera
ocurrido, lo que jamás habría soñado ni siquiera en el mayor de mis delirios, sucedió
por fin y se dió de una manera tal, que cuando quise darme cuanta, ya estaba
"metida" en eso.
Esto no quiere decir que no sea con toda felicidad, a pesar de lo
extraño de la situación y de como comenzó.
Como siempre me invitaron a una reunión pequeña, con otras dos
"chicas" y dos muchachos, uno de ellos mayorcito como yo. Estábamos francamente
muy bien y charlando como buenos amigos. Raúl, el mayor de los muchachos, me trató como
a una verdadera dama, era todo un caballero. Ojo, no confundir con "finoli". Es
un hombrote tierno y romántico al que solo le hubiera faltado regalarme un ramo de
flores.
La conversación giró rápidamente hacia nuestra locura por los
hombres, fué "subiendo de tono". contamos anécdotas y poco a poco se armó el
ambiente que, en definitiva nos llevó a la cama, previa dosis de franela en cantidades
navegables.
Raúl no me quiso "compartir". Nos fuimos solos a un cuarto
del depto. (con tres dormitorios) y, si bien seguía tratándome cuidadosamente, comenzó
a "ordenarme" que le hiciera las cosas que él quería y hablándome como si yo
fuera la peor de las putas baratas.
Mientras yo estaba mamándosela furiosamente me dijo que iba a ser mi
"dueño", que me "presentaría" a sus amigos para que conocieran a una
verdadera travesti prostituta profesional. Pero que no me iba a "regalar". Les
iba a cobrar por mis "servicios" Yo, en medio de una super-calentura le decía a
todo que sí.
Como siempre, todo termina. Cuando nos despedimos Raúl me pidió un
teléfono para llamarme porque lo que me había dicho en la cama pensaba llevarlo a cabo
de verdad. Sin pensarlo se lo dí. La verdad es que es todo un machazo que me volvió loca
de placer.
Al poquito tiempo me llamó y me dijo que me "necesitaba".
Que me vistiera y me pasaría a buscar en su auto. No tuve que esperar ; a la hora
prevista tocó el timbre en el depto. que alquilo y salí a abrirle.
¡La sorpresa y el susto que me pegué fueron tremendos! ¡RAUL ES
POLICIA! Me quedé paralizada, pero él se sonrió diciéndome que no me asustara, que no
había ningún problema y él me cuidaría mejor que nadie. Me condujo hasta su auto y ya
de camino (yo no sabía donde íbamos) me preguntó si recordaba lo que me había dicho.
Lo miré asombrada y asentí sin decir palabra. "Bueno"...dijo..."no hay
verso". "Te tengo un "asuntito" esta noche. Portáte bien y hacéme
quedar de puta madre porque el "jovato" que te vas a coger es un funcionario
importante; le dije que no le iba a cobrar esta vez porque lo que más ime interesa es
quedar bien con él. Me puede ayudar mucho dentro del Departamento.
El jovato de marras es un viejo abogado, ex policía de la Federal.
Enorme de grande y bastante gordo. Cogí con él como cualquier prostituta lo hace y al
final me dió plata para tomar un taxi. Deliciosamente volví a sentir esa sensación de
ser una verdadera prosti.
Llegué al depto y en la puerta me esperaba Raúl. Entramos para que yo
me cambiara pero antes nos encamamos un rato. Mientras cogíamos a lo loco me pedía que
le contara las cosas que el jovato me había hecho. Le conté con lujo de detalles, lo que
lo hizo acabar. Fué entonces cuando tuve con él mi primera sesión de "luvia
dorada". Mientras me daba un buen baño me preguntó cuantos días por semana podía
salir con él. Quería saberlo con cierta seguridad para contactar "clientes.
Quedamos en que njos juntaríamos todos los jueves. Ahora, cuando no consigue clientes, me
lleva a hacer la calle en la Zona Roja de Flores, cerca de donde está la comisaría a la
que pertenece, de manera que estoy "custodiada por expertos".
Siempre que termino un encuentro o simplemente de yirar, no importa
cuantos hombres haya tenido, terminamos encamados, porque parece que lo que más le gusta
es cogerme cuando tengo el culo muy abierto y la boca llena de sabor a semen.
Lo que me asombra siempre, a pesar de la experiencia que una tiene, son
los ratones de los tipos. Me hacen de todo. Hasta lo que una no podría imaginar. He
cogido en hoteles, en autos, en camionetas y hasta en una obra en construcción.
El jueves pasado "me tocó" una pareja muy mayor. Al viejo no
había manera de hacer que se le parara y la mujer, cuyos pechos eran un flan colgante,
llena de arrrugas en todo el cuerpo, pintarrajeada como una puerta, quería que se la
chupara y la cogiera todo el tiempo. Ante esa vista se me hizo difícil tener una
erección, pero al final lo logré. Como el viejo no podía, la mujer hizo que me cogiera
con un salame mugriento y grasoso. Me lo metió hasta el mango y así se la pasó durente
toda la sesión. No paró un minuto mientras yo me cogía a su mujer. Me quedó el culo
ardiendo y lleno de grasa.
Claro, con esa lubricación, cuando volví y estuve con Raúl, la de
él parecía pequeña y entraba y salía con absoluta facilidad, lo que me hacía gozar
como una perra en celo. El interior de mi culito era todo cosquilleo.
No sé como seguirá esto ni por cuanto tiempo pero por ahora me queda la enorme
felicidad de sentirme bien protegida por un HOMBRE al tiempo que me he convertido en la
puta de ese machazo. ¿Increíble?. No, real. Casi podría decir que Raúl se puede
transformar en una especie de vivio imposible de controlar. Si no fuera por problemas
personales, quizá ya estaríamos viviendo juntos y sin tener que esperar cada jueves.
Conociéndolo y conociéndome estoy segura de que lo haríamos todos los días.