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Extraña Pareja

Estaba bastante aburrida...casi diría deprimida, porque tenía oportunidades para salir, pero Raúl me ha abandonado para mi gran pesar y los hombres que me escriben a causa de estos relatos que les hago de mis "aventurillas" parecen bastante histéricos; mucha labia, mucho hacerse el bocho, pero cuando llega el momento de los encuentros ninguno aparece.

No tenía ganas de "yirar" en la calle. Por el contrario me sentía inclinada a vestirme como una perfecta señora joven, lo más elegante que pudiera e ir a algún lugar, no específicamente gay o travesti, sino más bien tranquilo, fino, en el cual pasar por una simple mujer que está sola..

Me tomé todo el tiempo del mundo para maquillarme, Me coloqué unas lindas pestañas postizas no demasiado exhuberantes, con un poquitín de rimmel para curvarlas, sombra suave en los ojos, lápiz labial de un color pastel más bien tranquilo, solo para dar color y forma a mis labios y uñas postizas no demasiado largas.

Camisa de seda con un pequeño "jabeau" al frente, mi traje sastre color salmón, medias y unas sandalias de taco aguja de solo 7 cm. Debajo de todo esto, además del corpiño y la bombachita "levanta-culo" me puse un viso que resbalaba sobre mi piel y me hacía sentir mejor la ropa femenina. A todo esto agregué un par de lentes cuyos cristales no tienen aumento, muy modernos, lo que me hace parecer una intelectual.

Por suerte no hacía demasiado calor, de manera que mi atuendo, además de muy elegante, estaba de acuerdo con el clima.

Salí de casa y arranqué con el auto sin rumbo fijo, pensando donde podría ir. Llegué a Palermo y doblé por Figueroa Alcorta en dirección a la cancha de River. Iba muy despacio, escuchando música clásica en la radio. y con las ventanillas a medio abrir.

Paré por primera vez en el semáforo que está en la esquina anterior al antiguo circuito KDT. A mi lado estaba detenido un coche japonés de tipo sport cpn vidrios polarizados, de manera que no veía su interior. En ese pequeño lapso de tiempo que dura la luz roja, el conductor del auto deportivo bajó su ventanilla, me miró y se sonrió seductoramente. ¡Era lindísimo! Pero estaba acompañado por una señora también muy linda y con aspecto muy aristocrático, un poco mayor que él. Me hice la distraída y con la luz verde arranque.

Cuando doblé alrededor del monumento que está antes del Observatorio me dí cuenta de que el auto venía casi al lado mío, también muy despacio. Por un momento estuvo a mi lado y el hombre volvió a sonreirme como la primera vez. Le devolví la sonrisa por un brevísimo instante y seguí delante de él. Varias veces se repitió la escena hasta que, antes de llegar a la cancha de River, doblé por Monroe. Hice dos o tres cuadras, estacioné en una esquina y entré en una confitería chiquitita, muy acogedora y con luz bastante tenue. Me senté en una mesa cercana a la ventana dispuesta a pedir algo para tomar.

Dos minutos después entró la pareja que iba en el auto. La mujer, realmente muy elegante iba delante y no miró hacia donde yo estaba, pero él sí. Es más, apenas pasó la puerta me buscó con la mirada, me vió y ahora su sonrisa se hizo más abierta.

Se sentaron un poquito alejados de mí, pero pude sentir que su mirada no se apartaba de mí. Al rato, mientras yo estaba mirando por la ventana hacia la calle se acercó a mi mesa y con cierta pose de timidez me preguntó si, ya que estaba sola, no quería acompañarlos en su mesa. Lo miré como sorprendida y luego a su pareja, quién también me sonrió levemente.

Me pareció alevoso decirle que sí sin más ni más, de manera que me hice un poquito la estrecha, diciéndole que no los quería molestar y todas esas taradeces que se dicen habitualmente. El insistió al tiempo que me dijo su nombre..."Yo soy Esteban y ella es Alicia...¿por qué no venís y charlamos, dale?"...

Me tomó de la mano mientras me incorporaba, como todo un caballero y fuimos hasta su mesa. Muack, muack, doble besito en la mejilla con la mujer, mientras con un hilo de voz dije,,,"yo soy Marcela"...

Quedé sentada frente a frente con Alicia y comenzó una charla a propósito de quiénes éramos, que hacíamos, lo aburrida que había pintado la noche, que a ellos no les gustaban las discotecas porque preferían lugares más calmos y/o más íntimos, etc., etc.

Era una charla en cierto modo muy amena y educada cuando de repente casi salto en la silla...Alicia estaba metiendo su pié muy suavemente por entre mis piernas y subía, subía, subía entre ellas, La miré fijamente y ella sostuvo firmemente mi mirada mientras Esteban hablaba ya no sé de qué...Y comenzó a acariciarme con el pié.. Además de que mi calentura era real, fuí abriendo las piernas despacito y comencé (a propósito) a respirar más fuerte, sin dejar de mirarla. Bajé mi brazo, que quedó tapado por la mesa y el mantel y agarré su pié para sostenerlo entre mis piernas, que entonces apreté con bastante fuerza, mientras me metía "disimuladamente" un dedo en la boca y empecé a chuparlo suavemente, dejando de tanto en tanto salir mi lengua por entre los labios entreabiertos.

Cuando ví que Esteban se había percatado de lo que pasaba les hice notar lo caliente que estaba con eso de "mmmmhh", "mmmmhh", Casi en un susurro Alicia me preguntó...¿Te gusta esto?, a lo que solo asentí con mi cabeza.

Quitó su pié, se puso el zapato y me pidió que la acompañara al toilette. Lo hice. Una vez dentro se me acercó, me abrazó y nos besamos interminablemente en la boca, quedando con nuestras lenguas entrelazdas, pasándonos nuestras salivas y acariciándonos febrilmente todo el cuerpo.

Entonces Alicia me dijo..."mirá, este es el plan. Desde ahora vos harás las veces de la mujer de Esteban y yo seré una prostituta que se levantan en la calle y se la cogen entre los dos. Yo saldré, me iré hasta nuestro auto donde tengo todo en un bolso, me cambio de ropa y me voy caminando hacia Figueroa Alcorta. En diez o quince minutos salgan con Esteban y me siguen en su auto. Vos podés dejar el tuyo aquí, depués te traemos. Si ven que alguien me levanta, siganme, porque seguro iré a algun hotel cerca. Espérenme, que en media hora saldré y me levantarán Uds. Si nadie me levanta, entonces lo harán Uds. dos e iremos a un hotel donde podemos entrar los tres sin inconvenientes"...

Calentísima con esa potra a quién le gustaba ser una puta tanto como a mí misma y por supuesto con su marido, salí del toilette y me fuí a la mesa. Obviamente él ya conocía el plan, de manera que nos sentamos y él pidió la cuenta, al tiempo que ví como Alicia salía.

Esperamos unos diez minutos y fuimos hacia su auto. Miré alrededor y la ví a más de una cuadra y media caminando hacia la avenida. ¡De lejos era un "yiro" fenomenal!

La dejamos llegar a la avenida y Esteban arrancó muy despacio, como para darle tiempo. No intentamos el levante de entrada, esperando que alguien lo hiciera antes que nosotros. Solo íbamos y veníamos por una y otra mano. Finalmente lo logró. Paró un auto, ella se acercó a la ventanilla, hablaron un minuto, abrió la puerta, entró y partieron. Los seguimos hasta la entrada de un hotel chiquito en la calle Iberá. Estacionamos para esperarla y entonces recién Esteban comenzó a abrazarme, acariciarme, besarme y volverme loca de la calentura. Le bajé la bragueta, metí la mano, la saqué dura como un fierro, me incliné y me la metí en la boca. Se la chupé un poquito, pero no me dejó que lo hiciera acabar. Había que reservarse para más tarde. El metió su mano por debajo de mi pollera, me acarició (yo también estaba al re-palo) y me dijo..."ahora me toca a mí"...Me la sacó afuera por sobre mis panties, sed inclinó y comenzó a pasar su lengua suavemente hasta que se la metió del todo en la boca. Él sí me hizo acabar en su boca, me pasó la leche en un beso larguísimo y me dijo que no me preocupara, que Alicia me la haría parar nuevamente todas las veces que ella quisiera.

El tiempo pasó rápido y pudimos ver que Alicia salía del hotel. Los seguimos hasta el lugar donde la habían levantado. Se bajó del auto y comenzó a caminar como para retomar el "yiraje".

Nos acercamos despacito, Esteban bajó la ventanilla e inclinándose sobre mí la llamó y le dijo..."querés venir con nosotros dos, loquita"...Alicia se acercó, le dijo que eran 100 mangos (textual). Abrió la puerta y se sentó junto a mí en la butaca, donde quedamos apretadas. Allí nomás comenzó una franela que creí me volvería más loca de lo que ya soy, hasta que llegamos al hotel. Ni siquiera me dí cuenta en que calle estábamos.

Entramos a la pieza y Alicia me empujó sobre la cama, se sentó con su concha sobre mi cara y me "ordenó" que le limpiara toda la leche que le había dejado el tipo anterior. Es cierto, estaba llena de leche. Mientras tanto le decía a Esteban como se iba a coger a "su mujer".

Mientras estaba en esa posición, con la concha sobre mi boca, apareció la pija de Esteban por detrás y debajo de ella. Alicia la agarró y la condujo hasta su culo. Esteban se la metió hasta el fondo sin que yo dejara de chuparle el clítoris. Acabó en un grito de placer, se dió vuelta rápidamente y dijo..."ahora nos cogemos a tu mujer".

Esteban se acostó de espaldas y Alicia me "sentó" sobre él. Una vez que la pija me entró hasta el fondo y Esteban comenzó a moverse como los dioses, Alicia agarró la mía en su boca y comenzó a chupármela. Se la metía, la sacaba, se metía mis huevos, pasaba su lengua sobre mi cabeza. Esteban seguía moviéndose como si fuera la última vez. Yo no podía más del goce y sentía que en cualquier momento podía acabar. Estando así sentada sobre Esteban con el falo completamente metido dentro mío, Alicia se incorporó, se subió a la cama y se metió mi verga en la concha quedando las dos con las caras casi pegadas. Era un hermoso "sandwich" al que Alicia le metía la lengua en la boca, le pasaba la saliva, le lamía toda la cara y volvía a enroscar mi lengua con la suya hasta que no pudimos más y acabamos los tres como para después morirnos.

Quedamos tendidos... Apenas un ratito después Alicia, que estaba entre los dos, comenzó a franelear nuevamente y a decirnos a ambos que quería las dos juntas y empezó a "trabajárnoslas" con sus manos y luego con su boca hasta que estuvimos nuevamente al palo.

Se montó sobre Esteban y se la metió en la vagina. Yo fuí por detrás y se la puse en el culo. Otro hermoso "sandwich". Cogíamos acompasadamente; cuando yo entraba él salía, en un ritmo casi perfecto, Alicia jadeaba, decía obscenidades, gritaba. Esteban le mordió los labios mientras yo desde atrás le apretaba los pezones. Cada vez se volvía más loca y queria más. Esteban acabó antes, se retiró a un costado, mientras yo seguía entrando y saliendo de ese culo que me daba envidia. Y en el momento final, cuando Alicia y yo llegábamos al paroxismo de nuestros orgasmos, Esteban, parado en la cama con nosotras entre sus piernas empezó a mear sobre nosotras empapándonos con su pis caliente. Alicia y yo nos lamíamos la piel mojada por el pis como para no perder una sola gota hasta que acabamos juntas. Todo mi semen quedó dentro de ella.

Exhaustos, nox quedamos abrazados muy apretados los tres. Las dos teníamos a Esteban en el medio y lo acariciábamos y besábamos ahora cariñosa y dulcemente.

Al rato nos vestimos y salimos nuevamente en el auto. Fuimos a la confitería donde nos habíamos encontrado y donde yo tenía el auto estacionado y entramos a tomar un cafá mientras charlábamos sobre el episodio vivido.

Alicia y Esteban me confesaron de la locura que tenían los dos en cuanto a que Alicia fuera realmente prostituta, solo que no se animaban del todo a hacerlo "de frentón". A Esteban le gustaría mucho que Alicia saliera a "yirar" y volviera a su casa reventada por varios machos, sin que él estuviera suguiéndola. Que se fuera por su cuenta. Entonces yo les confesé que yo lo había hecho muchas veces y que me encantaba hacerlo, sobre todo en lugares lo más bajo y sordido posible..."Si querés, podemos salir juntas. Te llevo a la "zona" donde yo misma yiro y también puedo llevarte al prostíbulo de Carupá, a trabajar toda una noche"...

Alicia agarró viaje de inmediato y Esteban está más que chocho con la posibilidad de que vaya a un quilombo. Quizá la próxima semana, antes de las Fiestas lo hagamos.


Hasta otra
Marcela


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