La historia que sucede ocurrió en
Setiembre de 1996. Mi amigo Ricardo, arquitecto de 55 años de edad, de muy sólida
posición económica ya desde la cuna, me conoce desde hace casi treinta años. Melómano
empedernido, nuestra amistad comenzó en los días ya lejanos en que escuchábamos Música
en los boliches.
Dejamos de vernos durante unos annos porque él se radicó en Brasil y
yo también me fuí, por espacio de una década a vivir a U.S.A...
Un día nos re-encontramos casi por casualidad. El pareció estar
bastante metido con una niña mucho más joven que él, que además tenía la pretensión
de llegar a ser Música Profesional. Pero en realidad, más que por eso, creo que él la
trajo a mi estudio para armar alguna "transa" entre los tres, cosa que al tiempo
ocurrió.
La piba era muy chica y no se lo "bancó". Al poco tiempo se
separaron y ella se fué a vivir a Chile con sus padres. Para seguirla le ofrecí a
Ricardo un "affaire" triangular con mi mujer. Él trataría de
"levantársela", para ver si ella agarraba viaje, pero desgraciadamente el día
que nos juntamos en Rondó, un boliche de Belgrano, Ricardo se tomó unas copas de más y
eso mi mujer no lo soporta. De manera que no funcionó.
Pasado algún tiempo, meses después, lo encontré nuevamente y le
pregunté si tenía mucama para su Depto. Me contestó que no y le propuse entonces que me
tomara a mí, pagándome en "especias". Claro, yo siempre con esta cosa de ser
una mujer que me apasiona.
No quiso saber nada, porque él no transa con "homos" de
ninguna naturaleza y porque su nueva pareja tampoco lo iba a aceptar. Pero una noche en
que me encontraba trabajando en el estudio, me preguntó si me animaría ir con él a una
reunion de "las que a mi me gustan" con unos amigos a quienes yo no conocía.
Asi fue como conoci a Valeria Venturini.
Esa primera noche estuvimos en casa de ella y - casi de inmediato -
pude darme cuenta de que, aunque Ricardo no le dijo directamente "como" era yo
(lo que me pareció importante), de alguna manera sutil le habría insinuado algo. De
movida me dedicaba todos sus esfuerzos de seducción, lo que no le costaba mucho porque
además de ser imponente como belleza, era evidente que tenía muy claro del efecto que
produce y lo usa. Su marido, Julio, estaba de viaje y en la reunión, ademas de Ricardo
estaba un hombre un poco menor que nosotros, Enrique.
Valeria, después de un rato de charla que comenzaba a subir de tono,
dijo que estábamos en una reunión despareja, puesto que había tres hombres y una sola
mujer. Y que si bien a ella no le importaba demasiado, le parecía, sin embargo, que
sería más apropiado "emparejar" la cosa.
Me pidió que la acompañara, para "hacer unos cambios" y nos
fuimos a su dormitorio dejando solos a los otros dos. Comenzó por preguntarme sobre la
ropa que tenía y que pensaba ponerse. Yo elegía lo que más me gustaba, desde la ropa
interior hasta las medias y los zapatos. Y como quién no quiere la cosa me pidió que me
desvistiera y me pusiera eso que me gustaba tanto. Cuando estuve vestido con esa ropa
finísima y muy sensual y elegí una peluca del mismo color original de mi pelo, procedió
a maquillarme y colocarme uñas y pestañas postizas. Finalmente, y al verme en el espejo,
ni yo mismo (¿misma?) podía creer lo que estaba viendo.
Ella se puso contentísima y dijo : "...ahora sí... Seremos dos
parejas y podremos salir a tomar algo...".
Cuando aparecí en el living nuevamente, Ricardo no se asombró
demasiado porque intuía lo que estuvimos haciendo, pero Enrique directamente
"murió". Yo no sabía que a él lo que más le gusta en el mundo son las
"travestis". A partir de ese momento no se me despegó más.
Salimos en el auto de Valeria y nos fuimos a un "pub" de San
Isidro, donde para que mi pánico fuera total había muchísima gente. Al principio no
quería entrar por nada del mundo, hasta que Enrique, que además es un hombrón alto y
fuerte, me tomó por la cintura, me acercó hasta él y me dió un beso de lengua que me
mató, para decirme luego :... "no tengas miedo porque te voy a cuidar mucho". Y
entramos.
Puedo jurar que fuera de mirarnos a "las dos", que estabamos
divinas, como los tipos miran a las mujeres, nadie se "avivó" de quién era yo.
Y para disimular más mi altura, decidimos que solamente hablara en inglés, pasando
extranjera.
Enrique estaba copadísimo conmigo, no podía dejar quietas sus manos,
lo cual debo confesar que me gustaba mucho y me hizo agarrar una calentura de padre y
señor nuestro. Había pasado menos de una hora, cuando Valeria dijo que queria estar sola
con Ricardo, para lo cuál le pidió las llaves de su casa a Enrique, que vive solo. Tenia
cierto temor de que su marido, Julio, pudiera llegar de improviso. Yo entré en pénico
otra vez al pensar que me iba a quedar "sola", pero Enrique con su franela
volvio a calmarme. Se fueron y nos dejaron.
Enrique estuvo muy atento y seductor conmigo hasta que me pidió que
nos fuéramos también a su casa, que por otra parte quedaba cerca. Llamó un remise y
salimos. Durante el corto trayecto me volvió "loca" en el auto, de manera que
cuando llegamos yo estaba que volaba. Ni bien entramos enfilamos enganchados en un
interminable beso hacia el dormitorio donde estaban Valeria y Ricardo haciendo el amor, lo
cual no fue óbice para que Enrique me pusiera sobre la misma cama, se desnudara sin dejar
que yo lo hiciera, y apenas estuvo desnudo, con una erección barbara me la metió en la
boca. Valeria y Ricardo, que habían ya acabado se quedaron para mirarnos y mientras yo
estaba muy ocupada con el miembro de Enrique, Valeria dijo que quería saber como tenía
yo la "colita"; si estaba "trabajada" o no. Tras lo cual comenzó a
meterme su lengua, lo que me hizo calentar más, si esto es posible. Debo admitir que lo
tengo bastante grande.
Una vez con el culo mojadito, comenzó a meterme primero un dedo,
después dos y así seguía hasta que le pidió a Ricardo que me la pusiera, pero Enrique
dijo que yo era de él y queria acabarme adentro, por lo cual cambiaron de posición.
Enrique me la puso en el culo de tal manera que ni lo sentí, o, por el contrario, fué un
enorme placer mientras se la comencé a chupar a Ricardo. Como para no quedarse sin hacer
nada, Valeria me la empezó a chupar a mí.
Cuando tengo una verga dentro mío, no puedo acabar enseguida, lo que
me produce una infinita locura de placer. De esta manera ocurrió que el orgasmo nos
llegó casi al mismo tiempo, principalmente Enrique y Ricardo que me acabaron al unísono.
Nos tomamos un respiro, fuimos al living, que tiene una gran chimenea
de leña y nos recostamos todos allí, acariciándonos entre todos "con mucho
amor" por un largo rato. Yo estaba como en otro mundo.
Se había hecho tarde y Valeria dijo que debía volver a su casa lo
mismo que yo puesto que debía cambiarme. Me despedí de Enrique, a quien tuve que jurar
que volvería a ver a los pocos días y nos fuimos los tres.
Cuando llegamos a casa de Valeria, Ricardo tomó su auto y se fué,
mientras yo iba a cambiarme. Casi lo estaba haciendo cuando entró Valeria y me pidió que
no lo hiciera, que a ella también le gustan mucho los travestis y queria que hicieramos
el amor. Y entonces debí cumplir con los dos roles : primero me lo hizo ella, ayudada con
un consolador con arnés, y luego yo estuve comiéndomela toda para finalmente ponérsela
y acabarle adentro.
Descansé un ratito, me levanté, me vesté y después de darnos un
beso y quedar en que ella me llamaría, salí, me tomé un taxi y volví a mi casa.
Estaba muy cansado, pero al mismo tiempo muy exitado con la aventura y
con una maravillosa sensación en el culo que hacía que deseara más y más todavía.