|
|
Era una noche de verano aproximadamente las 01:00 de la madrugada yo en ese momento viajaba en ómnibus, venia de jugar al fútbol en una ciudad pegada a la que vivo, en eso después de varios minutos de viaje se sube al ómnibus una bella señorita (como me puedo olvidar su nombre después de tan bella experiencia su nombre era Natalia), yo venia sentado solo, ella saco su boleto y empezó a caminar por el pasillo del ómnibus hasta llegar al fondo donde yo venia sentado, mientras caminaba se le sacudía de aquí para allá sus enormes y bellos pechos, apenas la vi me enloqueció la cabeza, va todo se me enloqueció, una vez que se arrimo hacia mi me pregunto si se podía sentar al lado mío, en ese momento yo pense por dentro porque justo al lado mío si esta todo el ómnibus vacío, yo le dije de inmediato que si y ella me hizo caso, pasaron unos minutos y fue ella quien rompió el hielo, agarro y me pregunto de donde venia yo le respondí y de inmediato le pregunte a donde se dirigía tan bien vestida, ella me dijo a ningún lado en especial, mientras charlábamos yo me iba excitando porque veía esas dulces piernas cruzadas y los pechos que se le notaban mediante una blusa transparente. Luego de unos kilómetros yo me tenia que bajar, agarro la saludo y ella me puso sus labios gruesos enfocando hacia mí, ahí me di cuenta que esta minita quería tener algo conmigo ni lo dude la empece a besar salvajemente y ella a mi también, se sentía como se estaba excitando de repente me manoteo el cierre del pantalón y me saco la verga para afuera justo en ese momento se agacho hacia mi pija y me la empezó a chupar como nadie nunca me la había chupado, prácticamente eso era una violación hacia mi, pero yo no me quejaba porque me encantaba lo que ella estaba haciendo de mi, luego de varios minutos para de chupar y me susurro al oído que la cogiera yo ni lo dude estaba tan dura mi pija que ella se monto sobre mi y se movía sin parar, luego de varios bombazos le dije que se la quería poner por el culo ella ni lo dudo porque estaba tan caliente como yo o más, ahí nomás la puse en cuatro encima del asiento donde estabamos sentados y le empece a dar por el orto sin parar y sin usar el mas mínimo de lubricante ella gemía sin cesar y me pidió que antes que acabara se la saque que ella la quería mamar toda sucia, hacerme acabar y tragarse todo mi semen, así fue, se la metí en la boca y no tuvo nada mas que chupar un poquito y la inunde totalmente. Su carita de felicidad era de no creer la mi ni me imagino porque nunca había tenido tanta agresión sexual junta. Luego de unos kilómetros de viaje ella se despidió de mí sin decirme nada, y yo tuve que tomarme otro ómnibus para regresar ya que luego de tal experiencia me había pasado varios kilómetros.
|
|