Inicio

HOT SPOT

Escorts
Fotos XXX
SexSHop
Historias
Links

email


Registrate y recibirás las nuevas escorts en tu email

EVA de ABRIL

SOL

EDITORIAL

Nota del Mes
Pastillitas
Interview
Literatura
Videos
Humor
Consultorio
Derechos Sexuales
Diccionario Sexual
Hablemos de SIDA

COMUNIDAD

Chat
Juegos
Correo

Guía de Noche

Hoteles
Bares y Discos
Restaurantes
Zonas Rojas

ESPECIALES

Paraiso XTREME
Tributo a Pornostars
Posiciones del Mes
Horóscopo
Pamela de Colección

 

Compartiendo con las Dos

Vivo en un edificio en condominio, al sur de la ciudad de México. En el piso de abajo, viven dos chicas de Veracruz, que tienen un año de rentar el departamento que comparten, ya que vinieron al D.F. a estudiar en la Universidad.

La mas alta, se llama Laura, y es una morena de 23 años, de 1.62 mts. de estatura, cuerpo regular, y bastante pechugona. Leticia es más sensual y llamativa. Un poco más bajita que su amiga, 22 años, blanca, cabello negro a los hombros, cintura delgada, senos chicos, y un trasero bastante paradito, que llena muy bien los jeans que casi siempre porta.

Durante mucho tiempo, mi trato con ellas no fue mayor a un saludo, en las raras ocasiones que nos cruzábamos a la entrada del edificio. Ya que tanto ellas como yo pasábamos la mayor parte del día fuera de nuestros departamentos. Hasta que un sábado por la noche, cuando llegaba de mi trabajo, veo a Laura moviendo el tablero de la luz. Le pregunté lo que pasaba, y me dijo que no tenían energía eléctrica, y no sabía que hacer. Me dí cuenta que había un corto circuito, y le dije que debía revisar los aparatos conectados, puesto que si no lo eliminaba primero, se seguirían fundiendo los tapones. Como me dijo que no sabía de esto, me ofrecí a ayudarla, por lo que revisé el departamento, hasta encontrar la causa. El cable de la lavadora se había quemado. Lo arregle y hubo luz nuévamente.

Ya tranquilas, las dos chicas me invitaron a tomarme una copa con ellas. Cosa que acepté, ya que no tenía ningún compromiso, ni prisa de subir a mi departamento. Laura sirvió tres cubas, puso música suave, y nos sentamos a platicar en la salita, que se encontraba tenuemente iluminada. Durante un buen rato, platicamos de muchas cosas, las reuniones de vecinos, mi trabajo, y lo que estudiaba cada una. Conforme pasaba el tiempo, y bajaba el nivel de la botella que estaba en la mesita, empezamos a tocar temas más personales. Yo les platique de mi matrimonio ya terminado, y ellas de cómo se habían conocido en Veracruz, al ser compañeras de estudios desde la primaria, y vivir en la misma cuadra. Hasta que empezaron a contarme cosas más íntimas, dijeron que desde niñas se tenían mucho afecto, hasta que un día que fueron a la playa, se metieron a cambiar juntas, y al estar desnudas, empezaron a jugar, hasta que el contacto mutuo hizo que se fueran acercando, y descubrieran sus tendencias bisexuales. Ahí empezaron un
 
Con los efectos del alcohol, nos desinhibíamos cada vez más, y crecía la confianza. Me dijeron que también disfrutaban con varones, pero que en todas las relaciones que tenían, siempre guardaban lealtad entre ellas, y lo hacían de común acuerdo. Yo les preguntaba, y ellas me contaban cosas cada vez mas intimas. Con lo que oía, me empecé a poner cachondo, y se notaba que ellas también, puesto que poco a poco se iban acercando una a la otra, hasta que quedaron muy juntitas y abrazadas.

Con el licor y la plática, el ambiente se fue calentando cada vez más, hasta que Lety le insinuó a Laura, que la música invitaba a bailar. Laura la tomó de la mano, y empezaron a danzar al suave ritmo que escuchábamos. En tanto yo saboreaba mi bebida, bailaban muy juntitas. Laura empezó a tocar a Lety por encima de la ropa. Verlas me excitaba más, y como si yo no estuviera presente, ya sin pudor alguno, unieron sus bocas en un tierno beso, que fue adquiriendo tintes de pasión. Laura empezó a soltar la blusa de Leticia, entanto ésta recorría la espalda de su amiga por encima del vestido, que ya tenía el cierre un tanto abierto. Ambas despedían calor. Tenían un brillo de lujuria en la mirada, Laura terminó de abrir la blusa de su compañera, hechándola hacia atrás. Dejando al descubierto la blanca piel de Lety, apenas cubierta con un pequeño sujetador de encaje, que se interponía entre sus senos y las ávidas manos que la acariciaban. Lety con sus labios recorría el cuello de su amada, quién llevando las manos a
 
Las caricias se sucedían unas a otras entre la excitada pareja. Yo sentía como mi masculinidad crecía, intentando salir de la ropa que la aprisionaba, pero no me movía, puesto que estaba absorto disfrutando el espectáculo. Laura con una mano acariciaba los pechos de su amada, en tanto la otra bajaba hasta las nalgas, recorriéndolas por encima de los jeans, que por ajustados las marcaban más tentadoras. Bajó los labios alcanzando un pezón, que fue chupando hasta cubrir toda la aureola. Leticia doblaba la cabeza hacia atrás, mostrando el placer de la caricia recibida. Laura llevó una mano al frente de los jeans, soltándolos y bajando el cierre que los ceñía. Metió la otra por debajo de ellos, y al tiempo que acariciaba la curva de las nalgas de Leticia, fue deslizando la ajustada prenda hacia abajo. Conforme ésta descendía, aparecía el encaje de una coqueta pantaleta que ocultaba la tersa piel de la mirada. Esta poco a poco fue quedando al descubierto. Y delineaba el contorno de las nalgas, que yo extasiado co
n
No podía dar crédito a lo que veía enfrente. El cuerpo de Leticia era soberbio. Ya sin su última prenda. En la unión de los muslos, exhibía un negro triángulo, que contrastaba con la blancura de su piel. El porte era perfecto. Estaban en perfecta armonía sus nalgas redonditas, sostenidas por los carnosos muslos que protegían el cofre del placer. Toda ella marcaba curvas exquisitas, que incitaban a la sensualidad. Una cintura estrecha, y los senos firmes, levantados y desafiantes, con dos cerezas en las puntas, que invitaban al placer y a la lujuria. Yo ya no me podía contener, deseaba tocar esa escultura, pero me detuve por respeto a la pareja, que de una forma tan simple y natural, compartía conmigo su intimidad.
 
Laura se deshizo del vestido, quedando tan solo con sus prendas íntimas. Leticia empezó a recorrer su piel morena, con la suavidad de sus pequeñas manos. En su rostro se veía la excitación que la embargaba. Le quitó el sostén, liberando dos magníficos pechos, que pese a ser más grandes que los suyos, se levantaban desafiantes y firmes. Mostrando las aureolas, extendidas y obscuras, que de inmediato Leticia con la boca empezó a chupar, Al tiempo que despojaba a la morena, de la única prenda que tenía, y limitaba el contacto de su piel. Pude ver la depilada vulva de Laura, que al mostrar lo inflamado de sus labios, y los jugos que de ella escurrían, denotaba la excitación de la suculenta hembra.

Laura y Leticia, mútuamente recorrían su piel, se tocaban una a otra con deleite, desatando en ellas la pasión de dos gatas en celo, que denotaba como se integraban unidas en el gozo de sus cuerpos, que acompasados en su ritmo, se fundían como uno solo.

Yo no daba crédito a tan excitante espectáculo, que jamás había pensado presenciar. Y mucho menos, esperaba lo que entonces sucedió. Laura separó un poco a Leticia, y suávemente la giró, quedándole de espaldas, la inclinó hacia el frente, exponiendo su sexo imponente. Colocó la boca en sus hinchados labios, y procedió a recorrerlos con la lengua, que poco a poco fue penetrando delicadamente en su unión, dejando al alcance el tesoro que ocultaban, buscó el botón más sensible de su amante, que al ser alcanzado y atendido, provocó los gemidos de su dueña. En su cara denotaba la dimensión del placer que recibía. Tras haberse vaciado en la dulce boca de la intrusa, y verse Leticia en ésta posición, pasó las manos hacia atrás, tomó los brazos de su amada, la jaló pegándola mas a su intimidad, para sentir mayor su cercanía, en tanto se acercaba al sillón en que me encontraba absorto por la escena. Me aflojó el cinturón, desabrochó el pantalón, y lo bajó hasta los tobillos, acompañado de mi única prenda interior. Al
 seída, que se perdía en un mar de sensaciones, mezcla de placer y de dolor, que la llevaba a un tercer orgasmo.

En tanto mis ávidas manos lujuriosas, recorrían los pechos de la chica, dando pequeños apretones, a los hinchados pezones duros como roca, Ella apresaba con su mano, mi virilidad erecta, masturbándola agitádamente, con lo que provocó que de mí brotara el semen, con el que cubrí su cara y su cuerpo, entanto yo sentía que con él se me iban las entrañas.

Se levantó para sentarse junto a mí, recostada en su linda compañera, que también repetidamente se había vaciado. Se quedaron relajadas, fundidas en un abrazo, que las unía por la mutua satisfacción proporcionada, Nos quedamos un buen tiempo los tres en el sillón, tomando fuerzas para seguir gozando. Ambas sonreían, al tiempo que tiernamente se tocaban, pasando suávemente la punta de los dedos, por la piel de su pareja. Los tres estuvimos en silencio. Yo disfrutaba de la tibieza que sentía, al contacto de la desnuda piel de Leticia, que junto a mí yacía.

Pasado un rato, y recuperadas las fuerzas, Laura nos condujo al baño, Abrió la regadera, y nos invitó a limpiar todo su cuerpo. Leticia y yo la recorríamos toda, extendiendo con las manos la espuma del jabón, que esparcíamos en todos sus rincones. Esto la fué excitando nuévamente, al sentir las cuatro manos en sus pechos, nalgas, ano, y con mayor deleite, su preciosa intimidad, que Leticia acariciaba diestramente, provocando gran dureza en el clítoris, que siendo estimulado con pericia, hacía estremecerse a la morena, quién le pedía ser penetrada hasta el fondo, por los dedos de su amada. Al bajar la mirada, vi como Leticia también se daba placer con la otra mano, en tanto percibía como Laura me agarraba el miembro que nuévamente se encontraba levantado. Y empezó a masturbarlo fuértemente, hasta provocar otra vez la salida de mi semen, que solté en los pechos de ambas hembras lujuriosas.

Terminamos de bañarnos, Ellas se fueron a secar a su recámara, en tanto yo me vestía en el baño. Pasé a la sala, y a los pocos minutos aparecieron abrazadas, cada una cubierta por una vaporosa bata, que las hacía ver aun más bellas. Yo me despedí dándoles las gracias por tan hermosa e inesperada velada, y me retiré para que continuaran desfogando su pasión de pareja enamorada. Me dijeron que esperaban que volviera a visitarlas pronto, para disfrutar de otra reunión ardiente. Desde entonces cada vez que desean tener como complemento a su pasión, un hombre al cual poder acariciar, me invitan a tomar una copa, y juntos cumplimos nuestras mejores fantasías.

joseluis1022@latinmail.com

¿¿Quieres enviar tu historia??


© paraisoterrenal.com 1999 -2002
NY - Bs As.

All right reserved
webmaster@paraisoterrenal.com

TONS OF FREE SMUT - CLICK HERE!