"Acomodamos a las cinco jovencitas en posturas tan variadas como voluptuosidad, le
pusimos a cada una dos muchachos sobre el cuerpo. Por una inversión de todos los
principios, propia del estado en que estabamos, introdujimos las pijas mas grandes en los
culos y las mas pequeñas en las vaginas. Recorríamos los grupos, los animábamos, el
mayor placer de Olivia era sacar los penes de los caminos que recorrían, chuparlos y
devorarlo. Alguna veces cuando los caminos estaban vacantes, fuese el culo o la concha,
introducía su lengua y lamía durante un cuarto de hora aquel cuyo lugar había ocupado
entonces se la cogía.. Yo estimulaba a los combatientes con enérgicas palmadas en las
nalgas, o jugaba con las bolas, chupaba su boca, lengüeteaba en la de las muchachas,
succionaba su clítoris. No había nada que yo no inventase para precipitar la emisión
del semen. Pero era en mi culo donde se eyaculaba, no dejaba que las muchachas gozasen de
mi trabajo y era por interés personal que inflamaba a sus amantes.
Una vez acabada esta escena, propuse la siguiente : ponerse boca abajo sobre la
boca de una de las jóvenes, que no masturbaría, masturbaría a otra ante nosotras y
presentar las nalgas a los diez jóvenes, que servidos por la quinta muchacha que no
utilizábamos nosotras, nos culiarian alternativamente. Olivia a quien yo no había
creído tan libertina, no cambio mas que una cosa de este cuadro, quería besar un culo en
vez de chupar una concha y la muy puta por si misma y sin consejo alguno, llena de ideas
mordió tan vivamente el culo que sangro. Yo no me contuve y agarrando las tetas de la que
le chupaba la concha la apreté de tal forma que la hice gritar. En ese momento Olivia
acabo."